Creo que mi depresión sí es en parte hormonal, bajé la dosis de progesterona y me siento triste de nuevo. También puede ser por la temporada...
En fin, se que esto no es real, está en mi cabeza.
En este momento, creo que lo que me mantiene en este mundo es que le tengo miedo al infierno, yo me quiero morir, pero no quiero ir al infierno. Así que debo resistir, debo esperar a que Dios me lleve...
Tengo una nueva amiga, me va mejor que nunca en el trabajo, voy a ir a jugar con niños y hacerle compañía a abuelitos... Pero al final, qué sentido tiene eso?
Sé que me sentiré mejor mañana, sé que esto pasará, pero por ahora no tengo más compañía que ustedes y Marcelito. Sólo necesito decir que me siento oscura. La soledad ahora es abrumadora, no me siento capaz de decirle a nadie esto, es pasajero y sólo preocuparía a todos, después me sentiré tonta por contar estás cosas: "cómo es posible que yo me sienta así si siempre estoy sonriendo y mi vida no tiene mayores complicaciones!". Liz tiene a su hija hospitalizada, Fer tiene dos hijos y su esposo le fue infiel... Yo no tengo motivo para quejarme...
O eso me dirían, eso me dijeron alguna vez: todos tenemos problemas, hay personas en peores circunstancias que tú.
Bueno si pudiera decirles ahora algo a esas personas sería: "A mi no me importa lo que los demás sufran, mi sufrimiento es igual de válido. Nadie puede decirme con qué intensidad sentir y si algo es peor para alguien más. Ese alguien con su sufrimiento quiere morirse? No. Pues entonces no puedes decir que está viviendo cosas peores, la propia mente es horrible...
Quizás sea una de las razones por la que busco engancharme con hombres y personas que me necesitan aunque sean "malos" para mí.
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